Mezclas y Combinaciones

Los aceites esenciales se mezclan fundamentalmente por dos razones: por sus efectos terapéuticos o para crear un perfume. Aun cuando lo que se quiere es un efecto terapéutico, es conveniente tener en cuenta la fragancia. Resulta más placentero utilizar un remedio que resulte agradable a la persona afectada. Algunos olores pueden resultar bastante incompatibles (una mezcla claramente floral, por ejemplo, resultará inaceptable para la mayoría de los hombres). Aunque la elección y combinación de los aceites es una cuestión personal, existen algunas líneas básicas que pueden resultar útiles.

Las proporciones de cada aceite esencial en una mezcla pueden ser vitales para la efectividad del remedio en conjunto. Algunos aceites, al mezclarlos, surten un efecto mutuamente estimulante, de forma que el conjunto es superior a la suma de sus partes: por ejemplo, la acción antiinflamatoria del aceite de manzanilla se potencia al mezclarlo con aceite de lavanda. Cuando los aceites mezclados trabajan armoniosamente juntos, la combinación se llama sinergia, se debe tener en cuenta no únicamente el síntoma que se desea tratar, sino también la causa subyacente del trastorno, las características biológicas y los factores psicológicos o emocionales que están presentes.

En general, los aceites de la misma familia botánica combinan entre si, al igual que los que poseen algunos constituyentes en común, como los aceites alcanforados. La mayoría de las fragancias florales combinan entre sí, al igual que las maderas, bálsamos, aceites cítricos y las especias.

Algunos aceites como los de rosa, jazmín y lavanda, mejoran casi todas las demás combinaciones, por lo que se encuentran (generalmente en forma adulterada) entre los ingredientes de la mayoría de los perfumes comerciales.

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